lunes, 30 de noviembre de 2009

Palabras y expresiones poco felices

Para el uso del español, o de cualquier lengua, hay normas que distinguen lo que está bien de lo que está mal. Pero también hay cuestiones de gusto, de preferencia estilística. Y ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito. Por eso podemos iniciar la tarea de escritura nosotros, aquí y ahora.

Seguramente hablaremos de preferencias arbitrarias. Lo interesante sería ver si, arbitrarias y todo, todos repudiamos más o menos las mismas expresiones y las mismas palabras. ¿Lo vemos?

Para empezar, podemos referirnos a algunas expresiones poco felices, como "evacuar dudas" (cuando uno dice, por ejemplo, "No dude en escribirnos para evacuar sus dudas"). El verbo evacuar ¿no nos hace pensar en otro tipo de sustantivo, no nos remite funciones orgánicas?

Siguiendo con ese campo semántico, con esos mismos sentidos, están todos los eufemismos del acto de ir al baño, por ejemplo "ir de cuerpo" o "mover el vientre". Claro, tampoco es tan fácil encontrar una expresión agradable... lo dejamos como desafío.

Pasemos a otros temas más elegantes: las descripciones publicitarias. Hoy en día, pareciera que cualquier producto (shampoo, crema corporal, loción para afeitarse) que no contenga "perlas revitalizadoras", "chispas de frescura" no sirve para nada.

La misma costumbre de usar sustantivos y adjetivos sofisticados para cosas comunes se extendió a la comida: lo que antes era una vulgar ensalada de lechuga, hoy se convirtió en la mullida promesa que propone el nombre "colchón de verdes"; lo que antes era "tortilla de papas" (o patatas), hoy se puede describir como "milhojas de papas/patatas de campo" (no olvidar la especificación "de campo", "de granja" y hasta "de la abuela": lo cambian todo).

Todo suena muy sabroso hasta que se llega a una definición poco lograda. Hemos visto, por ejemplo, el horror "sopa de pomelo" en la carta de postres. "Sopa" nos anticipa un suave, tibio y salado primer plato; mientras que "pomelo" nos lleva a prever sabores ácidos y salpicaduras cítricas a los ojos.

A veces las expresiones son acompañadas por gestos (para repertorio de gestos y poder referirse al tema, nada mejor que acudir a la enciclopedia gestiarium).
Uno puede decir que hacer "montoncito" (juntar los cinco dedos con la mano invertida y moverla de arriba para abajo varias veces puede significar "qué decís" o "qué te pasa", y que resulta ordinario.
Puede ser. Pero entrecomillar con los dedos (índice y mayor, de ambas manos) para indicar que uno dice algo de lo que no se quiere hacer cargo, una verdad "supuesta", es francamente irritante: las comillas son del registro escrito. Si queremos decirlas en la oralidad, basta con decir la metáfora "tal cosa, entre comillas".

Otra cuestión para mencionar es el tono acartonado, pseudo formal, cultivado por quienes gustan de "el mismo", "la misma", "el susodicho", "la antedicha". Para referirse a algo ya expresado, suele bastar el demostrativo "eso".
Nadie habla o escribe así, en realidad, salvo que quiera parecer culto, erudito. Nadie dice "mas" en vez de "pero" y todos preferimos, en el fondo, "junto con" al larguísimo "conjuntamente con".

También están las aberraciones ortográficas: palabras que, aunque correctamente escritas, lastiman los ojos. Caso de güisqui, la españolización de "whisky". Pero también es desagradable cuando las palabras se pronuncian de forma diferente a la escrita. Como cuando se dice "bebe" en vez de "bebÉ".

Para ir terminando, también podemos pensar en las antipáticas expresiones "te lo digo por tu bien", "si te ofendí, te pido perdón" (es decir que si no te ofendí, y aunque haya estado mal, no te pido perdón) y "yo ya te lo había dicho", cuando algo sale mal y uno -es cierto- ya había recibido una advertencia al respecto.

Hace algunos años, el sitio de Escuela de escritores lanzó el desafío inverso, el de proponer la palabra española más linda. Salió una demasiado obvia ("amor"), más elegida por su significado que por su sonido. Pero entre las favoritas se destacaron palabras que comienzan con a ("azahar", "amanecer", alegría") y las que tenían en alguna parte una "l" ("libébula", lapislázuli", "azul", "luz"). También había muchas palabras procedentes del árabe (algunas ya ejemplificadas).



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Texto obtenido del Boletín de Libros en Red, de 16 de noviembre de 2009.

Por desgracia es un Boletín que se envía por correo electrónico a los suscriptores y no tiene enlace web (que hayamos encontrado)
Por eso lo reproducimos aquí. Con (sin) su permiso.

viernes, 27 de noviembre de 2009

No se líen con los Pedros (porqué hay que llamar a Pedro el Grande Rey de Aragón, no de Cataluña)

La forma más sencilla de designar a los monarcas de la Corona de Aragón es la que se usa en (casi) todo el mundo: denominarlos con el primero y principal de los títulos que ellos se daban, el de reyes de Aragón.

Así como no es erróneo llamar al Papa: obispo de Roma, se puede llamar a Pedro III, rey de Aragón, Pedro I, rey de Valencia o Pedro II, conde de Barcelona. Lo incorrecto es llamarlo Pedro II de Cataluña o rey de Cataluña, denominaciones que no le corresponden al no haber existido.

Los catalanes tenían rey, el de Aragón que, además, se llamaba así de apellido: Aragón. Sus súbditos mostraban lealtad a su Casa gritando su nombre, cada cual en su lengua. Por ejemplo "¡Sant Jordi, Sant Jordi, Aragó, Aragó!". No aclamaban al reino, sino al soberano, cuya familia tomó para sí, y mantuvo, el nombre de su tierra de origen. No hubo Casa Real de Barcelona. Los descendientes de la reina Petronila de Aragón y del conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, su esposo, siguieron siendo y llamándose Casa de Aragón.

Que los catalanes no tuviesen rey se debe a que su soberano era rey, no a que Cataluña fuera reino. Lo cual no es ni bueno, ni malo. Solamente es. Borgoña fue un ducado soberano de suma importancia y no tuvo otros reyes que los de Francia. Los borboñeses no se torturan por eso.

Pedro III, hijo de Jaime I "el conquistador" en su sello mayor con el que se acreditaban sus documentos más importantes se titulaba "Petrus, rex Aragonum". En los documentos ordinarios consignaba sus demás títulos, incluido el de conde de Barcelona.

Los restos intactos del rey son una gran noticia. Podrán unir sus esfuerzos los investigadores de la Universidad de Zaragoza y sus colegas catalanes: se anda tras el código genético de la Casa real común a aragoneses, catalanes, valencianos y baleares. Una buena pista podrá ahora darla la osamenta de quien, según la Encyclopaedia Britannica fue "Peter III by name The Great, King of Aragon".


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Guillermo Fatás, en Heraldo de Aragón, el 27 de noviembre de 2009.
No hay enlace en la web del periódico, por eso lo transcribimos aquí.

Iglesia ni Cristo

















¿En qué estarían pensado?

Les prometo que existe.

Básicamente:
"afirman ser el restablecimiento de la iglesia original fundada por Jesucristo. La iglesia fue introducida poco después de la salida de Filipinas de los colonizadores españoles. La iglesia no acepta la doctrina de la Trinidad, incluyendo la deidad de Jesús."


La foto es original, sin retoque, tomada en Hawai, remitida gentilmente por Xtina.


(Con esta edificante imagen damos por concluida la trilogía con menciones religiosas de los últimos apuntes).

"Francamente, Dios hizo el mundo en siete días". El buen impresor

El sino del impresor amateur es la desdicha.

Tenía que imprimir una Doctrina Cristiana que empezaba con la frase "Dios hizo el mundo en siete días"; y quería a toda costa emplear en el libro sagrado la mejor capitular que tenía: una hermosa mayúscula de misal, vestida de rojos y oros vivos, con ángeles azules y festones de flores, bandas y columnas simbólicas, pájaros vistosos.

Ahora bien, el libro empezaba por "D", y la mayúscula historiada era una "F".

El impresor se decidió a tocar levemente el original, e imprimió así:

"Francamente, Dios hizo el mundo en siete días."

(Y es lástima que no fuera erudito en doctrinas heterodoxas, porque pudo haber puesto, con mayor sentido: "Finalmente, Dios hizo el mundo en siete días". ¡El principio del fin!).


Alfonso Reyes. Obras Completas, vol II, Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Económica, México D.F. 1956. Reimpresión de 1995, pag. 313


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Bibliografía
• Página dedicada a Alfonso Reyes en el Centro Virtual Cervantes.
Alfonso Reyes en wikipedia.
Alfonso Reyes en Internetaleph.

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El texto, que no conocía, le encontré a través de Verborrea.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cada vez que alguien acentúa la palabra "ti", Dios mata a un gatito pequeñito y monísimo*

"Y cuando quien lo acentúa tiene el deber de no cometer ni una puta falta de ortografía porque trabaja en el servicio de comunicación de una administración pública, entonces mata a tres".

Quien así habla es Iván, que, además, tuvo el gusto de subir la foto que generó su indignación.


Y estoy de acuerdo.
El "pero" lo dejo para luego.

Pero vayamos por partes:

Ti, pronombre personal de segunda personal, no se acentúa.
En ningún caso.

Y no se acentúa porque no necesita distinción diacrítica: "
Dicho de un signo ortográfico: Que sirve para dar a una letra o a una palabra algún valor distintivo."

Sus "hermanos" , de primera persona, y , de tercera persona, necesitan la tilde para no confundirlos con sus gemelos homógrafos mi (adjetivo posesivo) y si (conjunción condicional).

El error es bastante habitual:
- por asimilación a la ortografía de los otros pronombres personales;
- y, sobre todo creo yo, por la tendencia muy extendida de escribir como se habla, enfatizando la sílaba tónica con una tilde que, muchas veces, no necesita según las normas de acentuación vigentes.

Hay, incluso, quien expresa su derecho al pataleo, como hizo Iván con la frase que titula este apunte.


Ya sabemos la ortografía es una de las hermanas pobres de la lengua.

Y, como reclama Iván, un servicio de comunicación, institucional o no, debe velar por el correcto uso del lenguaje en todos sus aspectos: para conseguir una adecuada transmisión de las ideas, contribuir a la correcta compresión de los mensajes y evitar la banalización y vandalización de la lengua.

Esta es la foto que originó su protesta:




(la justificación de que la tipografía elegida pueda mostrar los puntos de las íes de forma confusa no sirve de mucho. Hay varias maneras de corregir ese defecto: desde cambiar el tipo hasta sustituir la tilde por un punto normal)


Y ahora el "Pero".

A su comentario, un usuario responde en los siguentes términos:

"
Mi abuela pone ti con acento en la i cuando coge las recetas de arguiñano pero es que no tuvo la educación básica y pasó la guerra, sabes?
Y un amigo que tengo paralítico también lo pone, pero es una persona muy valiente que se supera a sí mismo cada día, sabes?. Te has pasado un huevo".


También estamos de acuerdo con él.

Y es que el que da lo que tiene no está obligado a más.
La queja de Iván, y que suscribo, va dirigida a quienes sí pueden -y deben- dar más y no lo hacen.

¿Por qué?


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* Si fuera cierto, los gatos estarían en peligro de extinción o, a lo peor, ya extintos.
He aquí otro "argumento" para ateos militantes.

Sorry. We are open










































Si no es molestia, hombre...

Todo lo contrario. Nos encanta.

Pero estaréis de acuerdo en que el orden de las frases no es el más adecuado.
Quizá una mención expresa a las obras que dificultan el acceso...

Lo digo porque, como sabemos a estas alturas, la gente tiene ciertas dificultades de compresión lectora.

Vistos los tiempos que corren, al final todas las librerías tendrán que pedir disculpas por estar abiertas.

Porque para tomar un café la gente hace aún un esfuerzo; pero para comprar un libro...


(El cartel está colocado por las obras del tranvía de Zaragoza, y que tiene una de las arterias principales de la ciudad cortada y llena de obstáculos insalvables.
Como es de suponer, los comerciantes y restauradores están "encantados").

Edito: un amable comentarista anónimo me remite lo siguiente:
"
el cartel está por obras de arreglo del local de la Librería, no por las obras del tranvía que no le afectan directamente pues actualmente se centran en la calzada del otro lado del paseo."



Foto cortesía de Calocen.


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P.D. A ver cuánto tarda el primer "enterao" en decir que se nota a la legua el photoshop.

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Valga la redundancia? Pues no vale: es un error

Es una expresión muy utilizada en el lenguaje oral y –se supone- formal en los medios de comunicación: “valga la redundancia”.
En principio debería usarse para “remediar” o paliar fallos en el discurso, repeticiones de palabras o uso de similares y derivadas de manera demasiado cercana.

Hoy, en la práctica, y arropados por el descuido general del idioma español en los medios por parte de sus “profesionales”, se usa como un recurso para decir lo que sea, sin pensar o atender mínimamente al castellano.

Y ¡ojo!, quiero advertir al lector: este no será un artículo al uso criticando los vicios del periodismo actual. Para eso, a otras fuentes. Hablaré de ello, pero no será el centro del interés que quiero –y espero- que tenga este escrito.


En un entorno rápido y exigente como pueda ser una locución improvisada radiofónica, se podrían admitir, cabalmente, cosas como:

“Finalmente el equipo local ha sido el ganador. Los locales
valga la redundancia- golearon a su rival…”

Aquí, por supuesto que hay sinónimos o equivalentes para utilizar en lugar de algo que comience por local-, pero el reportero no ha podido o sabido encontrarlos a tiempo. Se ha de notar que se ha dado cuenta del error, que no ha sido intencionado y nosotros hemos de pensar que alguna facilidad o licencia tiene que tener el ponerse delante de un micrófono o una cámara, en directo. Todos somos humanos. En cambio, no puede ser considerado como “de recibo” algo como esto:

“Fue a partir del segundo tiempo cuando, valga la redundancia, los locales golearon a los visitantes por tres goles a cero…”

No es que se cometa la equivocación, es que directamente se nos avisa de que se va a hacer… (“perdone por el pisotón”… y ¡zaca!¡pisotón!). Obviamente podemos admitir que los profesionales de la información se equivoquen, pero no que traten con tanta ligereza su instrumento de trabajo, cogiéndose licencias que no les pertenecen. Nótese que los dos ejemplos precedentes han sido colocados en ambientes de comunicación deportiva de masas… a posta.

Cuando la redundancia es poética es, en realidad, “a posta” (como los ejemplos de antes), pasa a ser un pleonasmo: una figura retórica. Cuando, hace unas fechas, en este mismo rincón de la lengua, hablaba de una de las fuentes bibliográficas de apoyo de nuestra iniciativa a favor de la inclusión del adjetivo pindio en el DRAE, decía que era una “importante obra de referencia de importante autor”. Escribiendo… ¿no caí en la cuenta de que empleaba el mismo adjetivo con solo cuatro palabras de separación?, claro que sí, pero no quise buscar un sinónimo que distrajese al lector o que fuese menos directo, sencillo y llano ni alargar la frase para diluir su mensaje. Creo que usé una repetición, que es la redundancia hecha recurso estilístico… privilegios de escritor…

Concreto: no se puede utilizar consciente y premeditadamente expresiones como “árbol de hojas caducifolias”. Un árbol puede ser caducifolio (literalmente, “de hoja caduca”), pero hablar de “hojas caducifolias” es utilizar una redundancia, en este caso, supongo, por desconocimiento, lo cual no creo admisible, al menos, para un profesional del idioma. Exactamente lo mismo puedo decir de la expresión (también oída por mi) “biografía de la vida de Fulanito”; una biografía es un “escrito sobre la vida” de alguien. Desde ahí, por lo menos, yo miraría con recelo antes de leer un “texto de la vida de la vida de Fulanito” (¡pues sí que vivió Fulanito!). Como lo anterior, todos hemos escuchado alguna vez el famoso “subir para arriba” o “bajar para abajo”. En principio claras redundancias que, como muchas incorrecciones lingüísticas, tienen un caso en el que se pueden justificar: si estamos en un tercer piso de una casa y decimos que queremos “bajar abajo” se puede entender que queremos “bajar del todo”, “hasta abajo” y no quedarnos –tras bajar- en el piso intermedio. Ahí sí. Bienvenidos al pleonasmo.

Con estos ejemplos y el DRAE en la mano, denunciar su perpetración hablando de ellos como “redundancias innecesarias”, parece de risa… pues yo lo he leído, palabra. No confundamos “redundancia” con “repetición”. Venga, volvamos a empezar, ¿qué es una redundancia?, entonces, ¿cuándo es necesaria una redundancia?... Bueno sí, vale, cuando queremos escribir un artículo como este, lleno de redundancias redundantes.


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El artículo es de Fran J. Girao, y escrito originalmente en El castellano actual.
Lo reproducimos aquí con (sin) su permiso porque, en el proceso de elaboración de uno propio, me encontré con éste, que es mucho mejor que el que yo estaba escribiendo.
¿Para qué redundar, pues?

Otra redundancia en DesEquiLIBROS.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La ciencia se escribe con letras: Tres14 y la ortografía

Esto no es una crítica.
Es la constatación de un hecho: que, pese a los esfuerzos que desde muchos ámbitos se realizan para eliminar la eterna dialéctica ciencias/letras, todavía quedan algunos aspectos que cuidar.

En este caso se trata de la ortografía.

- El pecador, el programa
Tres14 del día 22 de noviembre de 2009, de TVE.
- El pecado: a pesar de tratarse de un programa previamente
grabado, los subtítulos de una de las secciones se vieron gravados por una díscola falta de ortografía, que quedó allí alojada fuera del alcance de guionistas y correctores.

Algún técnico bienintencionado olvidó consultar el diccionario o algún productor no consideró necesario revisar el material.
Quizá estudiaron en el mismo colegio y faltaron a clase el día que explicaron el verbo absorber.
O, quizá también, asimilaron el término absolver.
En todo caso la errata allí quedó. Como se puede ver en las capturas de pantalla que les adjunto.

Igual que habría sido intolerable en un programa de arte o literatura deslizar una incorrección en algún tema referente a física o matemáticas (asunto que habría sido inmediatamente calificado como incapacidad de los "de letras" para entender las ciencias), igualmente digo, es "doloroso" ver faltas de ortografía en un programa de divulgación científica.

Ciencias y letras no son compartimentos estancos: son las dos caras de la misma moneda: la de la cultura.

Hagamos pues, todos, un esfuerzo, para no agrandar la brecha sino pora eliminarla.

Todo esto, sin menoscabo de la calidad del programa Tres14, que contribuye activamente a la divulgación de la ciencia.

Y ya puestos, échenle un vistazo a la programación del domingo por la tarde-noche en la 2 de TVE:

Ciencia y cultura para una tarde de domingo.






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Tres14. Un programa de Ciencia para todos lo públicos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Copérnico dará nombre al elemento 112 de la tabla periódica: el Copernicium















El equipo descubridor del elemento 112 de la tabla periódica, el Centro de Investigación de Iones Pesados (GSI) en la ciudad alemana de Darmstadt, ha propuesto bautizarlo como Copernicium, en honor del Astrónomo polaco Nicolás Copérnico, y que símbolo sea
Cp.

Este elemento, el más pesado de la tabla periódica fue descubierto hace 12 años por un equipo internacional de científicos, y hace unas semanas el hallazgo fue confirmado por La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC).

Según las normas de IUPAC no se le puede dar el nombre de una persona viva.
Así que el director del equipo investigador, el Profesor Sigurd Hofmann, defendió la idoneidad de Copérnico para dar nombre al nuevo elemento.


"La confirmación de la incorporación de un nuevo elemento demora mucho tiempo, porque se deben realizar amplios ensayos. El elemento 112 es 277 veces más pesado que el hidrógeno, la sustancia química más liviana.
La existencia de elementos de mucha masa es difícil de comprobar, porque estas sustancias sólo permanecen estables fracciones de segundo y se degradan. Se forman, por ejemplo, en el interior de las estrellas.
Para crear un átomo gigante similar en la Tierra se hacen chocar dos núcleos atómicos más livianos en un acelerador de partículas y se fusionan. Esto requiere una enorme cantidad de energía, que a su vez debe ser en una dosis exacta".

En un primer momento se le dio el nombre provisional de Ununbio, que significa en latín uno-uno-dos. Una vez ratificada su existencia, se le ha dado el nombre definitivo.

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Bibliografía:
• Noticia en Milenio.
• En ojocientifico.
A hombros de gigantes, podcast de Radio5 de RNE, de 17 de julio de 2009.
• La imagen la hemos sacado de futuroinfinito.

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Más sobre la tabla periódica en DesEquiLIBROS:

viernes, 20 de noviembre de 2009

25 años del proyecto SETI


















Un 20 de noviembre, el de 1984, se fundó la SETI, acrónimo de Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Servicio de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.

Wow! y Contact mediante, el proyecto SETI, de momento, no ha dado resultados positivos en su búsqueda, pero, seguramente, su mayor mérito a nivel social ha sido la puesta en marcha del proyecto SETI@Home, que, como dice wikipedia, "es el primer intento de computación distribuida realizado con éxito y en el que participan voluntarios de todo el mundo".














De su ejemplo han surgido otros proyectos similares, como el que lanzó la Universidad de Zaragoza, el proyecto ZIVIS, que "
consiste en la creación de una plataforma ciudadana de supercomputación que, al trabajar en red, podrá ejecutar cálculos que individualmente no serían posibles".

SETI creó la sensación de que, como ciudadano individual, es posible colaborar en grandes proyectos científicos aportando únicamente la capacidad de procesado de nuestro ordenador para que sea aprovechado cuando no se usa.
Fue el primero.

ZIVIS es la demostración de que esa sensación de colaboración va más allá de lo anecdótico o popular del proyecto y cala, tanto en las administraciones como en el público.

La popularización del ordenador personal, la universalización de internet y el coraje de investigadores e instituciones, han dado como resultado proyectos e ideas que, sin duda, no sólo ayudan a mejorar nuestro ocio o nuestras comunicaciones, sino que implican cada día más a los ciudadanos en el desarrollo social.

SETI fue un pionero. Y ahí sigue.

Algo más dicen en Wired.



Coda literaria:

También un 20 de noviembre, pero de 1820, tuvo lugar el ataque de un cachalote al barco Essex, suceso que sirvió de inspiración a Herman Melville para escribir la novela que en 1851 se publicó como Moby Dick.

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Viaje de invierno”: "El peor viaje del mundo"

"La exploración polar es la forma más radical y al mismo tiempo más solitaria de pasarlo mal que se ha concebido".


Apsley Cherry-Garrard fue uno de los más jóvenes miembros de la famosa y trágica expedición inglesa al polo Sur dirigida por Scott entre 1910 y 1913. Si bien Amundsen tenía como único objetivo ser el primero en alcanzar el polo Sur, la expedición inglesa tenía fines científicos diversos (zoológicos, meteorológicos, geológicos, …) y la conquista del polo era sólo una de sus metas, aunque quizá la más importante.

Y la cantidad de información científica que recogió esta expedición fue inmensa.

En "El peor viaje del mundo" Apsley Cherry-Garrard relata con minuciosidad una peripecia épica cuya intención documental es que sirva de guía de viaje a futuros exploradores polares.


El máximo exponente del riesgo extremo al que se expusieron aquellos hombres por la ciencia lo constituye el llamado “viaje de invierno”, en el cual Wilson, Cherry y el teniente Bowers recorrieron entre julio y agosto de 1911, en pleno invierno polar, en medio de la oscuridad permanente, entre ventiscas inimaginables y temperaturas de hasta 60 grados bajo cero, los 240 kilómetros (ida y vuelta) necesarios para llegar desde su base en el Cabo Evans hasta el Cabo Crozier, y volver con vida. ¿Y con qué fin? Recoger huevos de pingüino emperador (Aptenodytes forsteri).

Apsley Cherry-Garrard

Aunque fue rechazado por dos veces por su miopía, a pesar de haber ofrecido 1000 libras a Scott para gastos de la expedición (este hecho no era insólito, pues estas expediciones, pese a ser británicas, contaban con poca ayuda oficial), fue aceptado en el último momento por la insistencia del jefe científico de la expedición, Edward Wildson, y porque a Scott le impresionó que Cherry cediera las 1000 libras pese a haber sido rechazado. Así que, sin otros estudios que lenguas clásicas e historia moderna cursados en Oxford, fue enrolado en calidad de “zoólogo adjunto” de Wilson.

Cherry volvería vivo del polo tras dos años y medio de indescriptibles esfuerzos en condiciones extremas, pero muy debilitado física y mentalmente, esto último debido a las terribles dudas que le asolaron toda su vida sobre si podrían haber hecho más por salvar la vida del "grupo del polo" (los cinco expedicionarios que murieron tras alcanzar el polo después de Amundsen, incluyendo a Scott y a su protector, Wilson).

Fue precisamente la redacción de “El peor viaje del mundo”, relato pormenorizado de aquellos dos años y medio, lo que sacó a Cherry de la depresión y la postración en cama. En este libro se detalla con precisión exhaustiva (la intención del autor, como él mismo afirma en la introducción, es que sirva de guía de viaje a futuros exploradores polares) cada gramo de mantequilla repartido, grado centígrado soportado o milla recorrida, el comportamiento de los perros de trineo, la alimentación de los ponies, la velocidad del viento diaria, la ventaja o desventaja de cierto material para los patines de los trineos, la tienda de campaña o la boca de la chimenea, la idoneidad de una u otra ruta, la ventaja de cierta alimentación frente a otra, y así todos los aspectos de la vida en condiciones antárticas en general, y en las actividades realizadas en aquella expedición en particular.


Llegados a este punto, es importante recalcar que, si bien Amundsen tenía como único objetivo ser el primero en alcanzar el polo Sur, la expedición inglesa tenía fines científicos diversos (zoológicos, meteorológicos, geológicos, …) y la conquista del polo era sólo una de sus metas, aunque quizá la más importante. Por ejemplo, en el diario de Wilson (que como se ha dicho formó parte del grupo del polo y que murió como el resto de sus compañeros) no se hace ninguna referencia al hecho de que los noruegos hubieran llegado antes al polo, lo que demuestra lo poco importante que era para él el hito de ser los primeros en alcanzar el punto más al sur del planeta, en comparación con los objetivos científicos, como veremos más adelante. Scott y Bowers, ambos oficiales británicos, sí muestran cierta desazón en sus diarios, motivada en cierto modo por su orgullo militar.
Rutas de Amundsen y Scott.

Y es que la cantidad de información científica que recogió esta expedición fue inmensa. Poseían estaciones meteorológicas que visitaban a diario, incluso en el invierno austral, para anotar sus registros. Se realizaron pequeñas expediciones a puntos diversos a recoger material geológico (el grupo del polo arrastró hasta el último día 14 kilos de muestras de rocas que habían ido tomando por petición expresa de Wilson). Siempre que podían lanzaban redes de arrastre al mar para obtener y describir especies marinas. Anotaban cualquier observación de ave o mamífero, por nimia que pareciera.

La cabaña en el cabo Evans. En el centro, Cherry-Garrard.


Muchos hombres (científicos algunos, pero también militares o marinos) arriesgaron sus vidas por tomar ciertas muestras o registrar información. Cabe mencionar a este respecto que Cherry critica en el libro que mucha información se recabó más por honor y celo que por espíritu científico, pues muchos de los expedicionarios no eran hombres de ciencia, sino militares o aventureros como él. Y es que la expedición, como se ha dicho, contó con poco apoyo institucional y debía confiar en gente como Cherry (voluntarioso y eficiente pero carente de formación científica) para muchas de las actividades de investigación. El libro recoge interesantes y sorprendentes comentarios sobre comportamiento y enfermedades de focas, pingüinos o aves marinas.

El máximo exponente de este riesgo extremo al que se expusieron aquellos hombres por la ciencia lo constituye el llamado “viaje de invierno”, en el cual Wilson, Cherry y el teniente Bowers recorrieron entre julio y agosto de 1911, en pleno invierno polar, en medio de la oscuridad permanente, entre ventiscas inimaginables y temperaturas de hasta 60 grados bajo cero, los 240 kilómetros (ida y vuelta) necesarios para llegar desde su base en el Cabo Evans hasta el Cabo Crozier, y volver con vida. ¿Y con qué fin? Recoger huevos de pingüino emperador (Aptenodytes forsteri).


Bowers, Wilson y Cherry, preparados para comenzar "el peor viaje del mundo".

Como se relata en el libro, Wilson y compañía soportaron lo insoportable. Su ropa estaba permanentemente húmeda; debían introducirse cada noche en un saco de dormir congelado y descongelarlo con su propio calor, para poder dormir en un saco mojado; tardaban minutos en realizar acciones básicas como atarse las botas, y durante ese tiempo se les congelaban los dedos; sufrieron congelaciones graves, y un frío que no alcanzo a imaginar.

La ausencia de gérmenes en el polo les salvó de morir de pulmonía pues todo estaba permanentemente mojado o congelado. Al terrible frío hay que añadir la dificultad de orientarse por un territorio ignoto, permanentemente de noche, y con los medios técnicos de hace 100 años.

Dibujo de Wilson, representando "el peor viaje del mundo".

Cada cierto tiempo debían parar, encender una cerilla y comprobar la brújula. Sólo la suerte les salvó de caer en alguna de las simas y grietas tan frecuentes en la Barrera de hielo por la que caminaban. ¿Y todo esto, por qué? Como se ha dicho, Bowers y Cherry por honor y compañerismo. Wilson, para conseguir lo que en aquel tiempo constituía el grial del zoólogo. Y es que en aquella época se consideraba (incorrectamente) al pingüino emperador el ave más primitiva. Además, y también incorrectamente, se consideraba que la ontogenia reflejaba la filogenia, por lo que un embrión de emperador podía dar luz al eslabón perdido entre las aves y los dinosaurios. Como Wilson había observado en una expedición anterior que en primavera la colonia de emperadores no tenía huevos sino pollos, dedujo que la puesta debía de ser en invierno, como en efecto es.

Así que, para conseguir uno de esos preciados huevos, debían visitar el cabo Crozier en invierno. Al final consiguieron cinco huevos, dos de los cuales se les rompieron en el refugio que construyeron en el cabo. Y consiguieron volver con vida al cabo Evans, lo cual no era cuestión baladí. De hecho, la ventisca les arrastró la tienda de campaña que hacía de techo en la cabaña. Si, por puro azar no la hubieran encontrado cuando terminó la ventisca, nunca podrían haber realizado el camino de regreso. Bowers realizó el camino de vuelta con la tienda atada a su persona.


Los huevos que llevaron sanos y salvos, desgraciadamente, no fueron muy útiles, pues para cuando fueron analizados la teoría sobre la que trabajaba el desaparecido Wilson ya había sido desechada. Por su parte, los dos huevos rotos abandonados en el cabo Crozier, sin embargo, fueron de muchísima utilidad años después como controles en un estudio sobre la presencia de DDT en la Antártica.



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El texto de este apunte está tomado de De exploradores, pingüinos, lagópodos y vermes, apunte en el que, entre otras cosas, se hace una reseña del libro mencionado. Con su permiso hemos seleccionado aquellos fragmentos que se centran en la reseña de la obra.


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Bibliografía:
El peor viaje del mundo de Apsley Cherry-Garrard. Ediciones B. Barcelona, 2007.
La épica del fracaso. En maneras de vivir,
por Miguel A. Delgado.
Edward Wilson of the Antarctic.
De exploradores, pingüinos, lagópodos y vermes.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Los originarios de Ibiza son...?




Pues sí, así es. Ya ven. Quién lo iba a decir...

Sorprendente, ¿verdad?

Disculparán que no hagamos más comentario.
El cartel, fotografiado en Sineu (Mallorca), habla por sí solo.

Imagen cortesía de Syngamus.


Edito: ha habido un par de listos que han acusado de montaje y de plagio. Qué le vamos a hacer.
La foto es original y el único retoque que tiene es contrastar la errata y recortar el encuadre. Pero ya se sabe que de listos está el mundo lleno.
Quizá pensaron que todos son como ellos.
Aquí está el original.

martes, 17 de noviembre de 2009

"Deber" y "deber de" o los cojones de García Márquez

Hallábame yo investigando sobre la diferencia entre las formas verbales “deber + infinitivo” y “deber de + infinitivo”, cuando me encontré con una edificante anécdota que tiene como protagonistas a García Márquez y al verbo "deber", y como actores secundarios a Arsenio Escolar y a Alex Grijelmo.


El uso del verbo “deber” suele llevar a una confusión habitual así que comenzaremos por aclarar los términos.

La forma “deber + infinitivo” implica obligación; mientras que la forma “deber de + infinitivo” indica probabilidad o inseguridad. Seguramente es fácil de advertir la diferencia entre “debes trabajar para vivir” frente a “debes de estudiar para aprobar”.
El primer caso muestra un acto necesario mientras que el segundo puede considerarse un buen consejo, habida cuenta de que todos conocemos a alguien que aprobó sin estudiar en absoluto.

Ahora entran en escena los actores.

Cuenta Arsenio Escolar que, en su etapa en El País, recibió un extenso texto de García Márquez, todavía inédito, que era un fragmento de su futuro libro de memorias “Vivir para contarla”.
En aquel texto encontró en varias ocasiones la forma “deber + infinitivo” usada incorrectamente en lugar de la forma “deber de + infinitivo”.

En un gesto que le honra, y no exento de osadía, contactó por teléfono con el Nobel para indicarle tal asunto y ofrecerse a corregirlo antes de la publicación del texto en la edición dominical.

Gabo replicó:

- ¿Grijelmo qué opina de esto?

Alex Grijelmo es el autor del Libro de Estilo del País (pionero en su género), entre otros méritos, y estaba presente en la conversación.

- Alex, que es de Burgos como yo, opina lo mismo: que usas mal el verbo “deber”.

Contrariamente a la imagen “afable” que suele tener García Márquez ante sus lectores y la opinión pública en general, reaccionó de forma, en mi opinión de lector y opinión pública, inesperada.

El propio Escolar trascribe el diálogo que siguió en los siguientes términos:

- GGM: Y tú por qué no eres académico en vez de periodista?

- AE: Todo se andará. Pero ¿Qué hacemos con tu texto?

- GGM: Pues arréglame el primer error para que se sepa que sé usarlo y deja los otros cuatro porque se me pone en los cojones.


Tut, tut, tut…. Tut, tut, tut…. Tut, tut, tut……


Siempre hemos mantenido que un autor nunca está a la altura de su obra. Para lo bueno y para lo malo.


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Bibliografía:
García Márquez, por cojones.
Deber en la RAE.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Planeta vs. Goncourt: los extremos en la dotación económica de los premios literarios

El Planeta y el Goncourt son los dos premios más populares de cuantos se conceden a una única novela en España y Francia respectivamente. Ambos proporcionan un enorme éxito de ventas, pero son las dos caras opuestas en cuanto a su dotación económica: 601.000 euros frente a 10.


El Premio Planeta es sobradamente conocido: por la cuantía de la dotación económica (601.000 euros), por su eventual público consumidor de 400 millones de potenciales lectores, por la distribución masiva de la obra, las campañas de publicidad que rodean el fallo y posterior lanzamiento
editorial, y por las acusaciones de oportunismo y de adjudicación "ad hoc" a candidatos previamente avisados.

Los casos más sonados, seguramente, son los de Cela -ganador en 1994 y las posteriores acusaciones de plagio de otra de las obras presentadas- y los de Sábato y Delibes, que denunciaron en su día que la editorial les ofreció el premio de esa misma edición.

Juan Marsé, ganador de la edición de 1978, críticó duramente el fallo de la edición de 2005 "al calificar, el día previo a la proclamación de los ganadores, de "bajo y en algunos tramos subterráneo" el nivel de calidad de las novelas finalistas".

A pesar de contar entre sus ganadores con algunos de los mejores escritores de las últimas décadas (Semprún, Marsé, Vázquez Montalbán, Torrente Ballester, ...) y con algunos novelas de auténtica valía, su prestigio literario ha decaído enormemente por la evidente inclinación del premio hacia los aspectos estricatamente comerciales.


El Goncourt es seguramente la otra cara de la misma moneda.
Es el "equivalente" francés del Planeta.
Lo concede anualmente la Academia Goncourt.

La primera edición es de 1903, y lo instauró Edmond de Goncourt en memoria de su hermando Jules.
La academia Goncourt la componen
"diez hombres o mujeres de letras que seleccionan las obras en prosa más imaginativas, por lo general novelas, publicadas durante el año anterior".

También el Goncourt tiene sus "tradiciones":


"El testamento de Edmond Goncourt estipulaba que los miembros se reunirían a cenar una vez al mes para discutir sobre las últimas creaciones literarias. Estos encuentros se celebraban en el restaurante Drouant. A partir de 1912, la cena pasó a ser un almuerzo y el premio se anuncia públicamente desde entonces tras el encuentro del mes de noviembre".


En su nómina aparecen nombres y novelas ilustres: Marcel Proust con el segundo volumen de En busca del tiempo perdido; André Malraux con La condición humana; Simone de Beauvoir con Les mandarins; o Margarit Duras con El amante.

Lo más sorprendente es que la dotación económica es la misma que en el momento de su creación: entonces 50 francos; hoy 10 euros.

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Bibliografía
Academia Goncourt.
Premios Goncourt en El Poder de la Palabra.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Leibniz, "El último genio universal", murió un 14 de noviembre

La amplitud y variedad de sus aportaciones son de tal calibre que resulta difícil comprender el alcance real de su influencia. El hecho de que se le considere como "el último genio universal" nos da una idea del reconocimiento general que sus trabajos tuvieron ya en su tiempo y con porterioridad.

De él dijo Diderot:
"Quizás nunca haya un hombre leído tanto, estudiado tanto, meditado más, y escrito más que Leibniz... Lo que ha elaborado sobre el mundo, sobre Dios, la naturaleza y el alma es de la más sublime elocuencia. Si sus ideas hubiesen sido expresadas con el olfato de Platón, el filósofo de Leipzig no cedería en nada al filósofo de Atenas".


"Convivió" con Malebranche y Antoine Arnauld, el principal filósofo francés de la época; estudió los escritos de Descartes y de Pascal, tanto los publicados como los no publicados; Entabló amistad con el matemático alemán Ehrenfried Walther von Tschirnhaus, con el cual mantuvo correspondencia hasta el final de su vida.

Especialmente afortunada fue su relación con Christiaan Huygens, de cuya influencia surgieron grandes contribuciones en física y matemáticas, incluyendo el descubrimiento de su versión del cálculo diferencial y su trabajo en las series infinitas.

Pero sus trabajos incluyen también importantes contribuciones en metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como geología, jurisprudencia e historia.

Aunque, seguramente, su contribución más importante haya sido el descubrimiento del cálculo infinitesimal (descubimiento que realizó de forma independiente a de Newton), y su notación es la que se emplea desde entonces. También descubrió el sistema binario, fundamento de virtualmente todas las arquitecturas de las computadoras actuales.

A día de hoy no existe una edición crítica de sus trabajos por lo que no es posible hacer un recuento completa de sus logros.

Suya es esta frase, que lo retrata, además, como humanista:

"Sostengo que los hombres podrían ser incomparablemente más felices de lo que son, y que podrían, en poco tiempo, realizar grandes progresos en incrementar su felicidad, si estuviesen dispuestos a hacer lo que deben. Tenemos a la disposición medios excelentes para hacer en 10 años más de lo que se podría hacer en varios siglos sin ellos, si nos entregamos a hacer de ellos lo mejor posible, y no hacer nada más excepto lo que se debe hacer."


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Bibliografía:
Leibniz en wikipedia
Biografía de Leibniz en Biografías y Vidas
Leibniz en ArteHisotira

jueves, 12 de noviembre de 2009

No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo…

Cela nunca se distinguió por ir "haciendo amigos" allí por donde iba. Pero no se le puede negar que siempre se expresó con elocuencia y mordacidad, no exenta de un ácido sentido del humor.También llenaba su boca de exabruptos. Unas y otras actitudes le proporcionaron una popularidad de la que, quizá, no habría disfrutado únicamente por la calidad de su obra.

No obstante, fue galardonado con el Nobel de Literatura en 1989.
En aquellos años ya se dijo que el premio era una forma de reconocer a toda una generación de escritores de la España de postguerra. Lo cierto es que autores como Delibes o Torrente Ballester seguramente perdieron su oportunidad por ello.

Cela era un hábil conversador y tertuliano: ameno y provocador a la vez; divertido e ingenioso. La anécdota de la palangana forma parte de la historia de la televisión.

Fue Senador por designación real en las primeras Cortes Democráticas y a su intervención se deben algunas notables correcciones en el texto constitucional vigente, como la de llamar al color "gualda" de la bandera por su verdadero nombre, sin matices idiológicos: amarillo.

Desde 1956 ocupó el sillón "Q" de la Real Academia, institución cuya labor contribuyó a popularizar y dignificar. Pese a vivir en Mallorca, donde era editor de la revista Papeles de Son Armadans, siempre acudía a las reuniones semanales para "Limpiar, fijar y dar esplendor" a la lengua castellana. El de académico de la lengua era un puesto con un salario testimonial, pero decía no querer renunciar al único trabajo fijo que tenía.

También fue un polemista en busca de notoriedad.
Aseguró que los concursos literarios no le interesaban lo más mínimo pero no tuvo reparos en presentarse en 1994, para ganar, al Planeta, con denuncias de pucherazo y plagio incluídas.

También soltó toda su rabia contra el Cervantes, del que dijo que era un premio "cubierto de mierda", porque los suecos sí habían sabido reconocer su talento, no como los envidiosos españoles.
Seguramente lo habría recibido mucho antes de no ser por su incontinencia verbal. Finalmente lo obtuvo en 1995.

En cuanto a su obra estrictamente literaria, podemos decir, sin duda alguna, que merece un sitio entre el olimpo del siglo XX.

La familia de Pascual Duarte marcó un hito que revolucionó el panorama literario de una España de "charanga y pandereta", de "boina y botijo" y dio origen al tremendismo, estilo muy utilizado desde entonces.
A partir de aquí Cela concibe la novelística como un género en libertad: el escritor no debe someterse a ninguna norma, de ahí su voluntad experimental que hace que cada una de sus obras sea diferente y que en cada una ensaye una técnica diferente. Mezclando sabiamente los recursos narrativos de las vanguardias del siglo XX , se convirtió en un artista "rompedor". Cela descubre la infalible fórmula literaria que utilizará en adelante: equilibrada aleación de humor, ternura, horror, desenfado verbal y léxico escatológico. Al contrario de otros autores, Cela explica detenidamente o anuncia, en prólogos, paratextos y entrevistas todo lo que escribe y por qué lo hace.
La Colmena puede considerarse su mejor obra. Incluso hay quien la considera la mejor novela española del s.XX.
Incialmente prohibida por la censura, tuvo que editarse en Buenos Aires, hasta que el entonces Ministro del Interior, Manuel Fraga, autorizó personalmente la primera edición en España.

Otro de los méritos de Cela fue el de redescubir la literatura de viajes. El viaje a la Alcarria o Del Miño al Bidasoa, supusieron un redescubrimiento de un género olvidado y tan hispano.
En 1987 realizó un Nuevo viaje a la Alcarria, pero esta vez sin mochila ni alpargatas: en Rolls, con chófer exótico y un patrocinador poderoso.

Un episodio poco conocido fue su relación con Pérez Jiménez, a la sazón dictador de Venezuela, con el que tenía pactadas una serie de novelas de corte, digamos, propagandístico. La primera de ellas, La Catira, se publicó en 1955, pero el debate que se produjo en Venezuela por aquella relación fue de tal calibre que el pacto se rompió.

"La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona (1977) no demasiado conocida para el publico en general, es, sin duda, una de sus obras más divertidas, picantes y recomendables, destacándose que narra un hecho real. Literariamente pertenece al género epistolar: reúne la delirante correspondencia mantenida entre Cela y su amigo y académico Alfonso Canales. Básicamente se comentaban todo suceso extraordinario y normalmente relacionado con la gente común y sus costumbres y hábitos sexuales o estrambóticos en general".

El resto de su obra se puede consultar haciendo una sencilla búsqueda en internet, pero, a nuestro juicio, no está a la altura de las mencionadas.

Para terminar, dos anécdotas más que ilustran a la perfección el perfil público que D. Camilo tanto se esforzó en edificar y en mantener.
Ambas pertencen, con justicia, a la antología más brillante de la tradición picaresca hispana. Así las describe wikipedia:

...habiendo tomado la palabra mosén Lluís Maria Xirinacs, una sonora ventosidad de Don Camilo dejó sin habla al orador y enmudeció al auditorio, y para deshacer el entuerto el propio Cela se dirigió al orador y le dijo:

- “prosiga el Mosén”.

Poco tiempo después, Cela negó haber dicho esa frase en un programa de TVE, argumentando que, «para hacer callar a un cura, habría hecho falta un elefante, no un gallego».
(N.del A. El argumento esgrimido es que, como todos los españoles, él era pedorro domiciliario, no pedorro transeúnte).


Otra de las anécdotas más llamativas respecto a su persona la protagonizó igualmente como senador y con el señor Xirinacs. Estaba el escritor dando cabezadas en plena sesión parlamentaria cuando el sacerdote le importunó con la pregunta:

- «¿Está usted dormido?».

A lo que el Nobel le respondió:

- «Monseñor, no estoy dormido, estoy durmiendo».

El mosén le replicó:

- «¿Es lo mismo, ¿no?».

- «No, monseñor, son cosas distintas», instruyó al religioso don Camilo: «No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, de la misma manera que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo».

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Bibliografía:
Camilo José Cela en en el Centro Virtual Cervantes.
Camilo José Cela en wikipedia.
Fundación Camilo José Cela.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

"Decíamos ayer...". El símbolo de la lucha contra la opresión

La frase es de Fray Luis de León y es un símbolo de la resistencia frente al poder opresor.

La pronunció el día que se reincorporó a su cátedra de la Universidad de Salamanca, después de estar casi cinco años preso en los calabozos de la Inquisición.

En todo ese tiempo no supo quién le acusaba y prácticamente ni de qué.



Eran los años más oscuros de la Inquisición y de su influencia en la vida intelectual de este país.

Al parecer su delito fue realizar la traducción del "Cantar de los cantares", de Salomón, y cuestionar la absoluta validez de la "Vulgata" (La traducción de la Biblia realizada por San Jerómino, oficial desde el Concilio de Trento).

Y, con toda seguridad, también, las diputas internas dentro de la iglesia entre dominicos y agustinos.

Veamos parte de la acusación
:


declaró que sabe anda en lengua vulgar el libro de los Cánticos de Salomón, compuesto por el muy Rdo. padre maestro fray Luis de León, porque lo ha leído este declarante. Item declaró que en esta Universidad algunos maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades...'


Finalmente salió libre y absuelto de todas las acusaciones.

Y al regresar a su cátedra, comenzó su lección con el conocido "Decíamos ayer...", que al parecer era la frase que utilizaba siempre al comenzar sus clases.
Pese a los años en prisión recuperó su antigua introducción como símbolo de su triunfo frente a sus enemigos.

Al salir de la cárcel, dejó escrita en sus paredes una de sus composiciones más célebres:


Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
¡Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y, con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado, ni envidioso!


A día de hoy, la figura de de Fray Luis de León puede considerarse
indispensable para entender el Renacimiento español, y también puede considerárse un símbolo de la resistencia frente al poder opresor, representado en aquellos en la Inquisición, pero todavía vigente en nuestros días en numerosos ámbitos.

Suyos son también los versos:


¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal rüido

y sigue la escondida

senda, por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!

Más como él.


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Bibliografía
Biblioteca de autor de Fray Luis de León en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Biografía de fray Luis de León en los-poetas.com.
Proceso original que la Inquisicion de Valladolid hizo al maestro Fr. Luis de Leon, religioso de la órden de S. Agustin, en
Colección de documentos inéditos papa la historia de España (1842). (El documento está disponible para su consulta on-line o descarga).
Fray Luis de León en Wikipedia.

martes, 10 de noviembre de 2009

Respeto a la ciencia: Numb3rs plagiando a Arquímedes impunemente

Hace poco, en una serie de televisón norteamericana, que pretende utilizar la ciencia y las matemáticas como herramienta fundamental para investigar y resolver casos de los crímenes más diversos, hicieron el requiebro más increíble que he visto para no llamar a las cosas por su nombre.

Primero le llaman "desplazamiento".




Y un poco más adelante "método del volumen sumergido". No se pierdan la respuesta del testigo: "Parece sacado de una película".


.
¿Desplazamiento? ¿Volumen sumergido?

Que no.
Se trata, nada más y nada menos que del principio de Arquímedes, enunciado tres siglos antes de Cristo y contenido elemental de cualquier materia de ciencia en las enseñanzas obligatorias.

No es este el lugar para glosar la vida y obras de Arquímedes, por muy interesantes que nos parecen.

Es el lugar de denunciar que, por algún motivo, la televisión norteamericana ha considerado oportuno omitir ese importante detalle. Y, por desgracia, esas series norteamericanas inundan nuestras pantallas y llenan nuestras horas de ocio.

Lo peor de todo es que la serie pretende ser un ejemplo del uso aplicado a la vidad diaria de la ciencia y las matemáticas. Pero, por si acaso, rebaja el nivel hasta el absurdo, no vaya a ser que los espectadores se pierdan y crean que Arquímedes era el asesino.

Está claro que la ciencia está necesitada de muchas cosas. La más importante: respeto.


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El episodio pertenece a la serie Numb3rs, segunda temporada, capítulo 4º.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Ich bin ein Berliner! ¡Yo soy un donut!

Era el año 1963. El muro de Berlín era una realidad que ponía de manifiesto hasta dónde pueden llegar la estupidez y la intransigencia humanas.

Kennedy quiso mostrar su apoyo a los berlineses. En un golpe de efecto histórico, terminó su discurso con unas palabras que dieron la vuelta al mundo:

- "Todos los hombres libres, donde quiera que vivan, son ciudadanos de Berlín.
Por tanto, como hombre libre, me enorgullezco de las palabras: Ich bin ein Berliner".

Lo que seguramente mucha gente no sabe es que "Berlina" (que es como suena la palabra en alemán, más o menos), es además un tipo de pastel con forma de toro o rosco de pan dulce que tradicionalmente está frito. Un dónut, vamos.

Kennedy no era germanoparlante. Y aunque su acento era bueno, no era perfecto.

Así que su célebre frase también sonó a "Yo soy un dónut".



Hoy es el aniversario de la caída de ese ignominioso muro. Pero, 20 años después, me pregunto cuántos muros quedan aún por derribar y cuántos dónuts todavía nos gobiernan.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Bloguero; blog-ego

¿Bloguero ≠ blog-ego?

Ambos son legítimos. Pero:
¿En qué momento pasamos de ser uno a ser otro? ¿Por qué es un camino de una única dirección?



Admiro a los blogueros.

Porque divulgan: cultura poco conocida, ciencia accesible, iniciativas educativas, historias edificantes, sabia investigación, opinión certera, novedades interesantes, humor inteligente, creación alternativa;


Y en esa tarea divulgativa invierten tiempo, conocimientos, experiencias y sabiduría aun a sabiendas de que la difusión de su iniciativa tendrá un impacto relativo.

Reconocen el mérito ajeno, promueven y contribuyen a la difusión de inciativas interesantes y comparten sus hallazgos para beneficio de la comunidad.

Admiro a los que argumentan sin caer en la provocación. A los que buscan, encuentran y comparten.


Admiro, en fin a los que buscan una cabeza con la que medirse.



Detesto los blog-egos.


Porque se divulgan únicamente a sí mismos: en los enlaces que comparten, en las conversaciones en las que participan, en los debates en los que intervienen;

detesto que olviden citar los méritos ajenos, que reivindiquen para sí la autoría de cuanto se hace y dice; que busquen público cautivo para dar difusión a sus movimientos; que oculten sus auténticas intenciones intrusivas y manipuladoras bajo la máscara de benefactor.


Detesto a los que solo se mueven porque van a salir en la foto; a los que se engríen en público de su “grandeza”; a los que no paran de autocitarse en todos los foros y redes sociales; a los que no abren más puertas que las que conducen a su propia soberbia.

Detesto a los que no hacen otra cosa que autojustificarse, utilizando como argumento el desprecio por las críticas.


Detesto a los que, desenmascarados, niegan, huyen, rabian, lloran y descalifican lo que antes era la panacea.

Detesto a los que desprecian la inteligencia de los demás y pretenden pornerla a su servicio.



¿Soy acaso yo mejor que otros?
No, desde luego.
Soy bloguero y blog-ego. Soy objetivo, soy subjetivo.


De esto trataba el apunte.





















La viñeta es de JRMora

jueves, 5 de noviembre de 2009

Podéis quemarlo todo, pero la hierba… la hierba volverá a crecer.

Durante el asalto talibán al poder, algunos trabajadores de la filmoteca de Kabul protagonizaron una de esas historias de resistencia heroica.

En el otoño de 1996, los talibán ordenaron quemar todo el archivo de la Filmoteca Nacional y amenazaron de muerte a sus trabajadores.

Once de ellos
entregaron a los talibán una buena colección de películas extranjeras y alguna que otra copia de cintas nacionales pero el resto del material fue escondido bajo paredes y techos falsos que los propios trabajadores construyeron.

Este es, sin duda, uno de los acontecimientos que mejor reflejan la resistencia de los Afganos frente a los talibanes.
Su ingenio superó la ignorancia de los talibanes.


Latif Ahmadi y Sayed Abdul estaban allí.

Dice Sayed Abdul:

- “Nos amenazaron con que, si encontraban alguna película, nos quemarían con ellas”.


Al mismo tiempo que quemaban filmes checos, soviéticos o indios, guardaban los filmes documentales afganos. Se trataba de películas rodadas a lo largo de los años que testimoniaban la vida y costumbres país. Para ello, idearon dobles fondos en las paredes de la filmoteca. Llenaron los huecos, tabicándolos, repintándolos o empapelándolos.

- “Además, justo cuando alguien abría las puertas, éstas tapaban la pared hueca. Lo hice para salvar una parte de la historia de Afganistán. Y porque es trabajo de años y años”.


Latif Ahmadi es ahora el director de la Filmoteca.

La filmoteca realizaba un noticiero con los acontecimientos que sucedían en Afganistán.
Esas películas, a través de un cine móvil, se proyectaban luego por todo el país.


-“Y la gente lo esperaba. Recuerdo que la gente se juntaba para ver el noticiero en una gran pantalla. Fue una buena época. Un tiempo dorado”.

- “Fue una estrategia de los talibanes. Ellos estaban en contra de la pintura, de las imágenes, de las canciones, del desarrollo… y eso era una tragedia.
Es por ello que los talibanes quemaron los originales y las copias de las películas extranjeras. Pero ellos pensaron que esas eran todas las películas que había en nuestro archivo. Pensaron que no había más copias. En realidad, once funcionarios de la filmoteca habían escondido el resto”.

- “Pusieron algunos bloques de cemento encima de la puerta, lo pintaron del mismo color que la pared, y colgaron encima algunos carteles, de modo que nadie podía sospechar que detrás de ese muro hubieran un archivo de cintas. También se usaron como escondite algunos falsos techos”.
“De esta forma pudieron salvar nuestro archivo durante 5 años, toda la época de los talibanes”.

En este momento, el problema es cómo conservar todo ese material.

- “No necesitamos dinero. Necesitamos tecnología para digitalizar todos los archivos de la filmoteca.


Sobre este episodio, Ricardo Macián rodó un fabuloso documental: Los ojos de Ariana.
























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Bibliografía:


Los héroes de Kabul.

Punto de Fuga. 2 de octubre de 2009
A salvo de la ira talibán.

De cómo le dio a un cámara español por salvar la filmoteca de Kabul
.
Los ojos de Ariana.
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